martes, 4 de noviembre de 2014

Día 8: Pasta boloñesa


Hoy traigo una salsa para pasta mundialmente conocida. Pensareis que es una tontería, pero esta boloñesa no es solo carne picada y tomate frito, y no tiene nada que ver en cuanto a sabor. Es importante la paciencia y el fuego lento para concentrar los sabores y que resulte un plato mas elegante de lo que puede parecer la pasta con tomate. Al ser una salsa con tropezones, recomiendo usarla para acompañar pastas anchas como pappardelle o reginette, pero en mi caso solo tenía a mano espaguetis. Vamos con ello.

Ingredientes (para unas 5-6 raciones):
-500g de carne picada
-400g de tomate pelado y triturado
-1 cebolla
-1 zanahoria
-1 o 2 dientes de ajo, según el tamaño
-1 hoja de laurel
-1 vaso de vino tinto (200ml)
-Orégano
-Sal y pimienta.
-80g de la pasta que prefiramos por comensal.

Elaboración:
Para empezar, picamos bien fino el ajo, la cebolla y la zanahoria, ya que no se van a triturar.
Salteamos las carne salpimentada a fuego fuerte y reservamos.
En el mismo recipiente, cubrimos el fondo ligeramente con aceite y rehogamos primero el ajo, sin que se dore, y luego añadimos la cebolla y la zanahoria picadas. Salpimentamos, añadimos un poco de orégano y dejamos rehogar 10 o 15 minutos a fuego suave.

Subimos el fuego y vertemos el vaso de vino y la hoja de laurel y dejamos que reduzca.
Ahora agregamos el tomate y dejamos cocer unos minutos.
Finalmente incorporamos la carne picada, mezclamos todo bien y comprobamos el punto de sal. Probamos y rectificamos si es necesario. Si estuviera ácido, añadimos una cucharadita de azúcar.
Dejamos cocer a fuego muy suave durante media hora. Si se seca demasiado añadimos un poco de caldo de carne o agua, y en caso de que hubiera demasiado liquido, subimos el fuego o añadimos una cucharada de tomate frito para que espese.


Para la pasta, una vez la salsa esté casi lista, ponemos al fuego un recipiente con agua caliente, un puñadito de sal y un chorro de aceite.
Cuando hierva, añadimos la pasta que hayamos elegido y cocemos según las instrucciones del fabricante, aunque yo prefiero ir comprobando la pasta hasta que esté "al dente".


Una vez a nuestro gusto, la escurrimos sin enfriar y ponemos la porción deseada en cada plato y acompañamos con una buena cucharada de boloñesa y un poco de parmesano rallado.

Consejos:
-Podemos usar la salsa como relleno de canelones o lasaña; o como base para guisos, o unas albóndigas, Solo hay que omitir la carne picada y triturar la salsa si lo preferimos, retirando antes la hoja de laurel.
-El tomate puede ser fresco o de bote, y podemos triturarlo o simplemente picarlo en trocitos. Para pelar fácilmente los tomates, ponemos agua a hervir, hacemos un pequeño corte en cruz en la base de los tomates y los introducimos unos segundos en agua hirviendo. Esto se llama "escaldar" o "asustar" y hace que, debido al choque térmico, la piel se contraiga y se despegue con mucha facilidad.
-Hay quien refresca siempre la pasta con agua fría, pero yo suelo evitarlo siempre que puedo. Siempre queda mejor servida directamente de la olla al plato.
-Un buen truco para cualquier salsa de pasta es añadir un poco del agua de cocción para dar cremosidad, ya que esta contiene parte del almidón que la pasta ha soltado al cocer.
-Si queremos tener preparada la pasta desde el día anterior, mantenemos separados salsa y pasta para evitar que se pase y quede blanda, y vertemos sobre la pasta fría la salsa bien caliente.

1 comentario:

  1. Hola! hoy he probado esta receta en mi casa y la verdad no pensaba que fuese a quedar tan bien. Muchas gracias!

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